DIARIO DE ESLOVENIA: 1.LA BELLA PIRAN

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Eslovenia te atrapa. Desde el primer momento, solamente con cruzar la frontera, sea la que sea que cruces, te atrapa y se queda para siempre contigo este pequeño país.

Así me pasó a mí. Una semana recorriendo sus ciudades, sus pueblos, comiendo sus comidas y bebiendo sus cervezas, compartiendo momentos con sus gentes, disfrutando de sus paisajes.

Eslovenia bandera - El Viajero Curioso

La manera más económica de entrar en avión en Eslovenia, no es por Eslovenia propiamente dicho, sino por Venecia. El aeropuerto ideal, por cercanía y precio, es el Marco Polo de Venecia. Suele tener unos precios muy aceptables para volar hasta allí y luego dirigirte a la frontera de Eslovenia, que está a unos 150 km de distancia.

Yo lo hice así. Tras estar unos días visitando la Ciudad de los Canales, alquilé un coche y me fui a recorrer el país balcánico. El recorrido es muy sencillo de seguir, pues solamente has de salir del aeropuerto de Venecia y continuar por la autopista A4.

Por fuera del aeropuerto Marco Polo, en Venecia

Recién aterrizado en Venecia

¡¡¡ Ojo !!! esta autopista es de peaje, y está casi llegando a Trieste. Son casi 11€ que hay que pagar o usar la ruta alternativa, más lenta pero gratis, saliendo en el desvío de Ronchi dei Legionari para volver a incorporarte en la salida que hay después de haber atravesado la población de Monfalcone.

Realmente es una ruta bastante cómoda y fácil de hacer. En menos de dos horas había hecho todo el trayecto. Entré por Trieste, pasando por su bonita avenida marítima y casi después de atravesarla ya estaba en la frontera Italia-Eslovenia.

Vista de Piran desde las antiguas murallas

Qué sitio más bonito

Cruzar la frontera es sumamente fácil, al igual que los puestos de peaje que te encuentras en la ruta. En prácticamente ninguna, vi a nadie dentro de la cabina. Simplemente una cámara lee la vigneta que debes tener en el cristal delantero del coche y automáticamente se abre la barrera.

Por cierto, lo primero que hice al cruzar la frontera fue buscar una gasolinera para comprar la vigneta. Ya expliqué en este post como es esto de la vigneta, así que ya tenía todo listo para poder adentrarme en territorio esloveno.

Vigneta eslovena para circular en autopista

Vigneta eslovena

La primera parada que hice fue en la costa. En el precioso pueblo de Piran, donde iba a estar dos días. Amo el mar, y Eslovenia solo tiene unos 40 km de costa, así que sabía que esta era la única oportunidad que tenía para estar cerca del mar. Visto ahora con la perspectiva del tiempo, hoy prepararía el recorrido para acabar en Piran. Pueblito pequeño, costero, tranquilo, perfecto para acabar el recorrido con una buena dosis de relax.

Para llegar a Piran desde la frontera, hay que pasar dos pueblos también marítimos igual de bonitos, Koper e Izola. Piran, o Pirano en italiano, fue parte de Venecia durante casi 5 siglos y además de su arquitectura, conserva el idioma, así todas las señales están en esloveno e italiano. También puedes comunicarte en italiano con sus gentes sin ningún problema.

Eslovenia Piran vistas - El Viajero Curioso

Parece a veces una miniatura de Dubrovnik. Edificios y casas de piedra con tejados color naranja-intenso y pequeñas callejuelas tambien empedradas. El pueblo está situado en una especie de cuña que sale hacia el Mar Adriático.

Piran, es como los perfumes buenos, que se guardan en frascos pequeños.

Piran es tan pequeño, que hay que dejar el coche fuera. Hay un parking en las afueras que me costó 12€ por día. Luego vas caminando hasta el pueblo. Solo está permitido entrar con el coche para dejar o recoger las maletas (si llevas) en los hoteles.

Tartinijev Trg o Piazza Tartini

Tartinijev Trg o Piazza Tartini

Era media tarde y paseé un poco por la zona de lo que podíamos llamar la avenida marítima, que por cierto, en verano siempre está muy animada tanto de día como de noche. Cenita en uno de los restaurantes y pronto a la cama, que estaba rendido de la paliza de avión y carretera del día.

Al día siguiente, después de desayunar en el hotel tocaba baño en el Adriático. El hotel en cuestión donde me alojé es el Hotel Piran, buen hotel que ahora está mejor aún porque ha sido remodelado, justo al lado de “la playa”, bueno, más que al lado casi puedo decir encima, porque desde el balcón de la habitación se podía uno lanzar al mar (y no es exageración). Puse playa entre comillas porque realmente no es una playa. Es como un muro o malecón, con rocas grandes donde puedes poner la toalla y desde ahí bañarte.

¡¡¡ Encima que tiene pocos km de costa, no hay una playa en condiciones, jejeje !!!!

Tormenta de verano sobre Piran

El fin del mundo llegó

Pero cuando me proponía a mojarme en el mar, la sorpresa fue que el agua vino del cielo. En un momento se formó una tormenta impresionante y el cielo se cubrió con una nube negra que parecía indicar el fin del mundo. Afortunadamente la tormenta duró unos 15 o 20 minutos y luego todo quedó despejado de nuevo y ya pude probar por primera vez las aguas del Mar Adriático. Me sorprendio sobremanera lo salada que estaba el agua en comparación con el mar que tenemos en Canarias. También se notaba como más densa. De todos modos, eso no impidió que me pasara toda la mañana en “modo lagarto“, echado al sol y nadando de vez en cuando.

Al mediodía tocó almorzar burek, especie de empanada típica de todos los países que pertenecieron al Imperio Otomano, rellena de carne. Por solo 2,5€ más lo que costó una cerveza de medio litro, estaba más que almorzado y con fuerzas para recorrer el empinado pueblo hasta subir a sus antiguas murallas.

Burek relleno de carne

Burek relleno de carne

El recorrido por el pueblo no tiene mucha ciencia. Al ser tan pequeño, en un rato lo completas sin prisa. Comenzando por la Tartinijev Trg, la plaza principal del pueblo, donde está el Ayuntamiento, el Palacio de Justicia y alguno de los edificios más emnblematicos de Piran. Es una plaza muy bonita, amplia y perfecta para las familias.

Subiendo por las calles empedradas y estrechas, uno se encuentra con señales curiosas en algunas casa que están reformando, antes de llegar a algunas pequeñas iglesias en las que me sorprendió que estuvieran abiertas pero con una verja al pasar la entrada que no se podía traspasar.

Aunque la iglesia más importante del lugar es la de San Jorge, que está en lo alto de la colina. Tiene una espaciosa entrada, como si de una plaza con césped se tratara y unas vistas espectaculares de Piran. Pero si de vistas hablamos, ningún sitio mejor que las que se pueden observar desde las murallas, justo en la zona más alta del pueblo.

Piran desde las alturas

Piran desde las alturas

Aquí, como se suele decir, “más vale una imagen que mil palabras“, así que me cayo y disfruta con las espectaculares vistas.

Puerto de Piran

Puerto de Piran

La bajada se puede hacer por dos lados. Por el lado derecho, que te lleva a un paseo marítimo que conduce al pequeñísimo pueblo de Fiesa, o por el lado izquierdo y llegar hasta el bonito puerto de Piran. Se acaban mis días aquí. Debo continuar camino, esta vez para conocer el interior de Eslovenia. Por la mañana cojo el coche con rumbo al centro del país, rumbo a Novo Mesto.

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No te cuesta nada y a mí me pones muy feliz. :)

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