Es materialmente imposible ir a Budapest y no ver su edificio más emblemático, el Parlamento. Pero también sería un reverendo error no visitarlo por dentro.

El Parlamento es espectacular tanto por fuera como por dentro, y de noche se torna magestuoso con su iluminación. Cruzar al otro lado del Danubio es lo ideal para deleitar la vista por la noche.

 

 

El Parlamento de Budapest es el edificio más famoso de la ciudad y creo que no nos equivocamos si decimos que también el más bello y que, por supuesto, merece una visita.

 

UN POCO DE HISTORIA

 

El Parlamento de Budapest fue construido a orillas del Danubio, en la zona de Pest, entre los años 1884 y 1902 por el arquitecto húngaro Imre Steindl.

Tiene 365 metros de largo, lo que lo convierte en el tercero más grande del mundo detrás del de Rumanía y el de Argentina. Su estilo es neogótico, y seguro que te recordará al Parlamento de Londres.

 

 

Tiene una altura de 96 metros, los mismos que tiene de alto la Basílica de San Esteban, lo que hace de estos dos lugares los edificios más altos de la ciudad.

Sus dos alas son simétricas, una de ellas destinada al Consejo de los Diputados y la otra a la Cámara Alta. Como el Senado quedó abolido en Hungría, es este último lado el que ha quedado destinado exclusivamente a las visitas turísticas.

 

COMO LLEGAR

 

Budapest es una ciudad perfecta para caminarla, pero si prefieres evitar la fatiga, la opción es tomar el tranvía 2 o también la línea M2 (la roja) del metro hasta la parada de Kossuth Lajos tér.

 

 

ENTRADA

 

Para comprar la entrada al Parlamento de Budapest existen dos opciones: comprarla en el mismo Parlamento o, la que aconsejamos nosotros, comprarla por internet.

Si eliges la primera de las opciones, te aconsejamos que no llegues muy tarde porque siempre hay colas y puede que no consigas entradas para ese día porque se suelen agotar muy pronto.

 

 

Si optas por comprarlas por internet, cosa que te recomendamos, puedes hacerlo en esta web, que es la oficial y fue donde lo hicimos nosotros ( https://www.jegymester.hu ). Te llegará un email para que imprimas las entradas y ya está, así de fácil.

La entrada es para un tour guiado en varios idiomas. En la web te dicen cuales son las horas del tour en español.

Los precios son: 2.200 HUF (6,8€) para ciudadanos de la UE y 5.800 HUF (18,1€) para ciudadanos de otros países. En ambos casos hay descuentos para estudiantes. Los niños menores de 6 años entran gratis.

 

VISITA

 

Cuando llegue la hora de entrar (hay unos paneles que te indican a que hora comienzan las distintas visitas en cada idioma) debes pasar por un escaner como si de un aeropuerto se tratara, pero no te preocupes, si hay algo que lleves y que no puedas pasar por seguridad, te lo guardan y te lo devuelven a la salida.

Nada más iniciar la visita subes unas escaleras (aunque también puedes subir en ascensor) y comienzas un paseo de unos 45 minutos de duración por parte de la historia de Hungría.

 

 

Toda la zona por donde transcurre la visita está llena de pequeños detalles que están muy bien explicados por la guía, y en caso de que haya algo que no explique se lo preguntas y te contesta.

No vamos a hacer nosotros en este post un análisis exhaustivo de la visita centímetro a centímetro, metro a metro, porque digamos lo que digamos nunca se va a, ni siquiera, aproximar a lo que ves estando allí.

 

 

Solo vamos a contar varios de los lugares que más nos llamaron la atención, como por ejemplo las paredes cubiertas de pan de oro o los ceniceros que en los pasillos estaban dispuestos para los diputados (ya no se puede fumar en el Parlamento) y que cada uno estaba asignado a cada una de sus señorías.

 

 

Como dijimos, la visita se hace por el ala que correspondía al Senado y es en la sala principal de la Cámara Alta donde se hace otra parada en el camino.

 

 

Pero si vamos a nombrar los dos lugares más impresionantes y que más nos gustaron del edificio, uno de ellos es la gran escalera principal, sencillamente impresionante.

 

 

El otro de los lugares que nos pareció magestuoso fue la sala donde está la Corona y la espada de San Esteban, aunque aquí no está permitido hacer fotos, aunque desde lejos lo puedes intentar.

 

 

La visita termina en el museo del Parlamento (y más adelante la tienda de souvenirs) donde puedes hacer un recorrido por la historia del mismo, desde sus inicios, cuando comenzaron a construirlo, hasta la actualidad.

 

 

A la salida del Parlamento, a unos 200 metros y al borde del Danubio, no dejes de pasar por uno de los monumentos más emotivos que hemos visto. Se trata de un sentido homenaje a las miles de personas que fueron asesinados por los nazis y tirados al río no sin antes quitarles los zapatos. Estos casi 60 pares de zapatos fueron creados por los escultores húngaros Gyula Pauer y Can Togay.

 

RECOMENDACIÓN FINAL

 

Como última recomendación, no olvides disfrutar de este impresionante edificio tanto dentro como fuera y las mejores vistas desde fuera están en la otra ribera, en el lado de Buda. Si además, lo haces de noche, cuando está iluminado será aún más mágico. Y si quieres pasar a “modo romántico”, puedes también hacer un crucero con cena por el Danubio y disfrutar de las vistas del Parlamento y el resto de la ciudad. Si te gusta esta idea, puedes reservarlo en este link.

 Crucero con cena y música en vivo


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